El viaje

Dónde comer en Oslo

07/11/2014 1 comentario


Una de las cosas que más nos llamó la atención de nuestro viaje a Noruega es que no encontramos casi restaurantes de cómica típica. Cuando preguntamos por cuáles son los platos más característicos o representativos de la gastronomía local las respuestas eran unánimes: el salmón y las albóndigas (meat balls).

Las cosa nos seguían sin cuadrar ya que en los supermercados apenas había salmón (no más que en España) y lo que había en cada esquina era un 7-Eleven, Narvessen y Deli de Luca (franquicia noruega) con comida rápida (bocadillos, sandwiches, bollería y perritos calientes). Parece que es la dieta habitual en la capital.

Nuestras sospechas se confirmaron cuando un amigo de Oslo nos hizo tres recomendaciones de restaurantes: un vietnamita, una pizzería y una hamburguesería. No había nombrado nada típico noruego. Al volver a preguntarle sí que mencionó el restaurante Schrøder.

Uno de los problemas que tiene Noruega para los españoles, además de las pocas conexiones aéreas, es que es un país muy caro y la comida cuesta el doble que en España. Por eso comer o cenar dos personas en un restaurante no baja en ningún caso de los 50€ para los dos y eso en el caso de evitar los lugares más turísticos donde los precios son todavía más elevados. En caso de comer con cerveza o vino, la cuenta sobrepasará sin duda los 60€ en total.

Así que seguimos las recomendaciones de nuestro amigo Brede y nos lanzamos a disfrutar de la comida del mundo.

Ilegal Burger, la mejor hamburguesa del país

Por todo Oslo hay numerosos McDonald’s y algunos Burger King, pero lo que te ofrece Illegal Burger es una hamburguesa de primera calidad a un precio casi de cadena de restaurante.

Al igual que en el caso anterior, la entrada no genera nada de confianza y el sitio parece bastante cutre, pero ver que está lleno de noruegos es sin duda el mejor reclamo.

Illegal Burger

De nuevo la carta es muy corta y se puede elegir entre unas 10 hamburguesas diferentes, incluyendo alguna de pescado.

Nuestra elección fue la número 1, la Cheese Royale (con queso Cheddar, lechuga, tomate y pepinillo, vamos, un básico) y unas patatas gajo o al grill. En menos de 10 minutos ya teníamos nuestras dos hamburguesas y las patatas con una salsa de alioli en la mesa.

Cheese Royale con patatas Grill Illegal Burger

¡Espectacular la hamburguesa! Estaba riquísima y aunque a mi me gusta la carne más al punto, la textura de la carne y la combinación de sabores era perfecta. Incluso el pan calentito de daba un toque especial.

Las patatas también estaban muy ricas. Son como las patatas Deluxe de McDonald’s pero auténticas, con su piel y su costra.

Illegal Burger Oslo

Hacía mucho tiempo que no comía una hamburguesa tan rica. No supera a la de Burgr de Gordon Ramsay en Las Vegas, pero la verdad es que la calidad era muy alta.

Este fue además el restaurante más económico de todos ya que la cena nos costó 260 NOK, unos 31€.

Si estáis interesados, esta es la página de Illegal Burger en Facebook.

Cena en Hell’s Kitchen

Para cenar el segundo día fuimos a este restaurante que solo tiene pizzas. De hecho solo tiene 15 tipos de pizzas diferente. No ayuda mucho que la carta esté solo en noruego, pero entre el inglés y el alemán se pueden sacar la mayoría de los ingredientes que tiene.

Pizzería Hell’s Kitchen

El nombre de la entrada encima de la puerta casi nos hace no entrar, porque no es el del nombre del bar y su aspecto no es de italiano, pero como era una recomendación, allí que nos fuimos.

Las pizzas que pedimos fueron una de quesos variados, con gorgonzola, parmesano… y una de ternera con cebolla y aceitunas negras.

Pizza de quesos en Hell's Kitchen

Las dos pizzas estaban riquísimas. A mi la que más me gustó fue la de queso y a Vanina la otra, así que nos complementamos.

Pizza ternera y aceitunas negras

Eran pizzas finas, con una masa en su punto, salsa de tomate casera y la cantidad de ingredientes justa. Otro acierto.

El precio de la cena fue de 345 NOK, unos 41€.

Restaurante Vietnamita Viet Nam House

La decoración es un poco peculiar (parece más un restaurante italiano o griego con las pinturas de las paredes). La carta ofrece auténticos platos vietnamitas y además tiene la traducción a inglés, que ayuda bastante.

Nuestra elección fue un Pho Bo/ GA (sopa de noodles con ternera, con acompañamiento de brotes de soja, basilisco dulce, limón y chile) y un Chop Suei de pollo.

Sopa vietnamita Pho Bo/GA

El Pho Bo/ GA venía en un plato hondo bastante grande con los noodles bien bañados en un caldo con la ternera, la cebolla y el cilantro. Estaba rico, pero para mi gusto llevaba demasiado cilantro que se comía el sabor del resto. Sí que es verdad que al añadir unas gotas de limón el sabor quedaba más armonizado.

El Chop Suei de pollo estaba espectacular. El arroz “prieto” estaba riquísimo y la mezcla de verduras en su punto. Sin duda fue una gran elección. Acertamos de pleno.

Chop Suei de pollo

Lo que culminó sin duda la cena fue el postre: plátano frito con helado de vainilla y caramelo. El plátano estaba hecho bolitas, que a su vez estaban rebozadas en una masa gordita con un sabor exquisito. El segundo acierto de la noche.

Plátano frito con helado de vainilla y caramelo

Para beber pedimos dos cervezas, la Ringnes y otra que empezaba por “T” la marca pero no puedo recordar el nombre (se agradecen aportaciones). La primera tenía un sabor más dulce, más de trigo, mientras que la otra estaba más ácida, más cebada.

Viet Nam House en Oslo

El precio final de la cena fueron 416 coronas, unos 50€ en total. Una de las cosas que más suben el precio en Noruega son las bebidas, especialmente la cerveza y el vino.

Comida noruega pendiente

Nos vamos de Noruega sin haber probado auténtica comida tradicional noruega, es sin duda una de las cosas que nos queda pendiente en este país. No obstante, nos llevamos la sensación de no echarla de menos, de que no hay algo especial en su gastronomía que nos llame y que sea remarcable.

Como esperamos volver a Noruega, pero más al norte a la zona de los Fiordos, seguro que tendremos otra oportunidad de disfrutar de la gastronomía. De hecho seguro que por los pequeños pueblos se comerá mejor y más tradicional que en una gran ciudad como es Oslo.

Galería de fotos

Por si os habéis quedado con hambre, os compartimos más fotos de los tres restaurantes y las tres cenas.


Mapa



Sobre el autor

Alfonso Eguino
Soy emprendedor, Ing. Tec. Informático y dirijo varios proyectos en Internet. Me encanta volar desde que a los 16 años me subí por primera vez a un avión. Desde entonces no he parado de viajar siempre que he podido. Una de mis pasiones son los aviones y creo que hasta podría vivir en un aeropuerto. He volado más de 215.000 kilómetros, que es lo mismo que dar algo más de 5 vueltas alrededor del mundo. Siempre pensando en el próximo viaje.



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Comentarios

Comentarios de este artículo.
  1. maria grau 19/02/2016 Reply

    Tengo un compañero de trabajo noruego que me comento lo de las albondigas y tuve la suerte de probarlas con un pure de guisantes en un barco entre Bergen y Stavanger. Otro día cerré los ojos (para no ver los precios) y probe marisco con pescado (como una caldereta). Y probe el salmon por primera vez. Todos buenisimos. Ya tienes otra excusa para volver.

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