El viaje

Experiencia de conducción: Chevrolet Corvette C6 y Lamborghini Gallardo

15/03/2014 1 comentario


Hoy hemos estado disfrutando de la conducción de coches deportivos en Reinosa (Cantabria). Vanina rodó con un Porsche 911 Carrera 4S y yo con un Lamborghini Gallardo y un Chevrolet Corvette C6. Otra opción, para la próxima vez, era conducir un Ferrari F430 Spider.

Lamborghini Gallardo y Corvette C6

El punto de reunión era el Hotel Vejo en Reinosa. Primera recomendación: no comáis en el restaurante del hotel. El menú de fin de semana cuesta 19€ y la calidad y el servicio dejan bastante que desear.

La ruta que iba a hacer eran 40 kilómetros por carretera general divididos en dos partes: los primeros 20 kilómetros de ida con el C6 y la vuelta con el Gallardo. Había otras opciones y rutas de 7km y 20km con  un Ferrari F360 Spyder o un Porsche 911 Carrera.

Chevrolet Corvette C6

En principio parecía un coche menos divertido, menos deportivo. Tiene motor delantero de 6 litros con 8 cilindros en V que rinden 442CV a 4.400 rpm. El interior no es muy amplio (obvio, es un deportivo) y tanto el asiento, como retrovisores es todo eléctrico. Tiene también un display que ilumina información sobre la velocidad y las revoluciones en el parabrisas. Es muy útil y cómodo.

Alfonso Eguino entrando en Chevrolet Corvette C6

Tiene cambio secuencial con una levas bastante particulares: se puede cambiar en ambos lados del volante y subir marcha está por encima y bajar marcha por abajo. Nunca antes había conducido un coche con este tipo de cambios.

Frontal del Chevrolet Corvette C6

Tengo que decir que me sorprendió mucho, aunque no nos dejaron utilizar el programa más deportivo. Se nota un coche bastante pesado y como tiene el motor delantero no es tan diferente la sensación en las curvas. Aun así, tuve la suerte de poder hacer muchos adelantamientos y aceleraciones y resultó muy divertido.

Alfonso Eguino en el Chevrolet Corvette C6 1

Es muy útil la iluminación en el parabrisas de la velocidad y la marcha actual. Esa proyección de los números se puede regular en altura y brillo. Aunque era de día y hacía sol se veía perfectamente. De hecho este modelo es el que se seguirá algún día en los nuevos servicios de GPS integrados en los coches.

Lo que me sorprendió es que el cambio se hacía a pocas revoluciones, de 3.000 a 4.000, casi como en un coche normal. De hecho como os comenté antes, el punto óptimo de cambio son las 4.400 rpm. Además el cambio era bastante lento. Aun así, puesto que el par motor es grande en todo momento se puede acelerar y sentir la potencia del motor americano.

Lamborghini Gallardo

Fue quizá la desilusión del día. No es un coche cómodo, sobre todo comparado con el Corvette y menos aun con un Ferrari. El espacio interior es extremadamente ajustado, el grosor volante excesivo que hace que no sea fácilmente abarcable, las levas para cambiar la marcha muy pequeñas y están fijas (no puedes cambiar mientras giras),… Lo peor de todo sin duda, el cambio, que es muy lento. Tardaba casi un segundo en cambiar de marcha desde que se accionaba la leva y se notaba bastante que dejaba de acelerar durante ese tiempo. Sin duda es algo que no pasaba con el doble embrague del Ferrari California que conduje en Italia.

Lamborghini Gallardo

Es verdad que una vez dentro sí que se siente la potencia de los 500CV (era un modelo de 2006, los actuales Gallardo tienen 570CV) del motor central V10 y tracción a las cuatro ruedas. Menos tecnológico, pero más deportivo, sería el resumen. Las aceleraciones son más potentes.

Alfonso Eguino en Lamborghini Gallardo

El volante se puede regular en distancia y altura y el asiento es muy cómodo. La parte menos positiva del interior es el ángulo de visión, que es bastante limitado debido a su forma y escasa altura. En esto sí que cambia mucho frente a otros deportivos. También se nota diferente conducir un coche en el que el motor; es decir, la mayor parte del peso del vehículo, va detrás de ti.

Interior del Lamborghini Gallardo

No voy a hablar de las velocidades que alcancé, pero os puedo asegurar que se le puede pisar mucho y sobrepasar ampliamente los límites de velocidad, algo que no recomiendo hacer en ningún caso. Las aceleraciones son impresionantes con este coche deportivo.

Conclusiones y sensaciones

Me divertí más con el Chevrolet Corvette C6 porque pude adelantar a más coches durante el trayecto. Son impresionantes las aceleraciones de estos coches para hacer este tipo de maniobras, especialmente en este coche americano que no parece que pueda empujar tanto.

Me gustó conducir el Lamborghini, porque es una asignatura que tenía pendiente. No obstante, para poder disfrutarlo y conocerlo de verdad tendré que conducir uno que no tenga tantas limitaciones o que tenga activado el modo sport.

Si quieres conducir un súper deportivo, te recomiendo que busques este tipo de ofertas por Internet y que sea para conducir en carretera. En circuito, aunque tengas más libertad, como no te van a dejar llevarlo a los límites, probablemente disfrutes menos. Además la sensación de velocidad será más intensa en carretera (respetando siempre las normas de circulación).

Como Ferrari no hay otro… por lo menos por ahora. Mi experiencia conduciendo un Ferrari en Manarello fue mucho mejor, con un modelo más moderno y con aceleraciones más extremas y cambios más rápidos.

Galería de imágenes

Os dejo alguna foto más de las que hicimos también con el Ferrari F430 Spider y los Porsche Carrera y Carrera 4S en Reinosa:

Vanina y Alfonso Eguino con Lamborghini Gallardo


Mapa



Sobre el autor

Alfonso Eguino

Soy emprendedor, Ing. Tec. Informático y dirijo varios proyectos en Internet. Me encanta volar desde que a los 16 años me subí por primera vez a un avión. Desde entonces no he parado de viajar siempre que he podido. Una de mis pasiones son los aviones y creo que hasta podría vivir en un aeropuerto. He volado más de 220.000 kilómetros, que es lo mismo que dar algo más de 5 vueltas alrededor del mundo. Siempre pensando en el próximo viaje.




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