El viaje

Salto tándem en paracaídas en Sevilla



En agosto de 2011 pude disfrutar de una experiencia muy divertida en Sevilla: saltar en paracaídas.

Estaba en la capital hispalense con los amigos para celebrar la despedida de soltero de uno de ellos. Como sorpresa le habíamos preparado un salto tándem en paracaídas. La empresa que ofrece los saltos se llama SkyDive Spain.

El salto támdem, junto a un instructor, cuesta 220€. Debes ser mayor de edad y pesar menos de 95 kg. Es una experiencia única e inolvidable

El pequeño aeródromo desde el que operan está a las afueras de Sevilla y, la verdad, es que es un poco difícil llegar hasta allí. No hay indicaciones en las carreteras y el último tramo es por tierra. Cuando nos íbamos acercando aprovechamos a mirar hacia el cielo y pudimos ver pequeños puntos que se iban haciendo más grandes hasta que se abría el paracaídas. En un rato, nosotros seríamos unos de esos.

Skydive Spain - Centro de paracaidismo

Ofrecen distintos tipos de saltos y cursos, incluso con certificaciones oficiales. El salto tándem (“enganchado” a un monitor) era la opción más básica y la que elegimos para nuestro primer vuelo. El coste del salto era 220€, pero al ir en grupo se reducía a 200€. Hay muchos tipos de ofertas: estudiantes, cuerpos de seguridad del estado, múltiples saltos,… El único requisito es ser mayor de edad y pesar menos de 95 kg.

Formación salto paracaídas

Antes de subir en la avioneta hasta los 15.000 pies de altitud (4.600 metros) uno de los monitores nos dio un curso de 15 minutos con los conceptos y nociones más importantes para el salto y el vuelo. Desde la posición de la cabeza y las piernas justo antes de saltar hasta la forma de recoger las piernas en el aterrizaje pasando por la posición de los brazos durante la caída.

En el hangar con el mono de vuelo

Nos enfundamos con el mono de vuelo, el casco, las gafas y el arnés de sujeción y nos dirigimos hacia la pista donde nos esperaba la avioneta. Una vez sentados dentro en unos bancos a lo largo del habitáculo, nos enganchamos por el arnés cada uno con su monitor.

Avioneta SkyDive Spain

Los primeros nervios y bromas hicieron acto de presencia mientras comenzábamos a volar. Al llegar a los 15.000 pies llegó el momento de saltar. Abrieron la puerta y pareja a pareja fueron saltando. A mi me tocó el último. Es una sensación muy extraña estar sentado en una avioneta y ver cómo de repente la gente va saltando.

Interior avioneta salto paracaídas

Había llegado mi turno: nos fuimos deslizando por el banco hasta la puerta, nos pusimos de pie y fue el momento de poner en practica lo aprendido. Tuve que colocar mi cabeza hacia atrás a la izquierda, sobre el hombro del monitor, y cruzar las piernas hacia atrás. En ese momento están suspendido del monitor que está agarrado a la puerta de la avioneta y puedes ver el suelo muy lejos. Es un momento difícilmente descriptible de nervios y con la adrenalina fluyendo a todo tren. 1…2.. y a volar!!!

El primero instante del salto es algo impresionante. Dimos una vuelta sobre nosotros y primero pude ver el suelo, luego la avioneta y luego otra vez el suelo. Con el primer golpe del monitor extendí los brazos y las piernas y comencé a disfrutar de la caída libre, que dura algo más de un minuto. Una de las cosas más importantes: no te tienes que olvidar de respirar. Parece obvio, y lo es, pero mucha gente se pone nerviosa y no respira correctamente. Lo mejor es relajarse, disfrutar y respirar normal.

Se podría ver Sevilla a lo lejos y mira o hacia abajo, también a mis amigos cayendo. La sensación de volar libre es espectacular, sintiendo el viento, viendo todo lo que hay al rededor,… Es como estar en una película.

Con el segundo toque, llegó el momento de recoger los brazos para soltar el paracaídas. El tirón no es tan grande como parece y, de repente, se hizo la calma. Si la caída libre es espectacular, no sé cómo explicar ese momento en el que te quedas suspendido en el aire descendiendo lentamente con el paracaídas abierto. Recuerdo que un monitor dijo en ese momento a uno de mis amigos: “Bienvenido a mi oficina donde trabajo todos los días”.

Eguino paracaídas

En mi caso tuve la suerte de que poder guiar el paracaídas. Es muy divertido (y relativamente fácil) hacer giros y descensos controlados. Dimos bastantes vueltas y bajamos a diferentes velocidades. Con el último golpe del monitor, llegó el momento de recoger las piernas para el aterrizaje que fue muy suave y limpio.

Aterrizaje paracaídas

Es en ese momento, sentado en la zona de aterrizaje, cuando te das cuenta lo que has hecho y cuando te dices: “Tengo que repetir”. Es una gran experiencia, intensa y divertida. Sin duda me gustarí repetirla. La siguiente pregunta que te haces es cuánto cuesta hacer el curso y aprender a saltar tú solo, pero eso lo dejo para más adelante.

Os recomiendo que si algún día tenéis la oportunidad de saltar en paracaídas, no lo dudéis. Es una actividad segura y que seguro os va a resultar inolvidable.


Mapa



Sobre el autor

Alfonso Eguino
Soy emprendedor, Ing. Tec. Informático y dirijo varios proyectos en Internet. Me encanta volar desde que a los 16 años me subí por primera vez a un avión. Desde entonces no he parado de viajar siempre que he podido. Una de mis pasiones son los aviones y creo que hasta podría vivir en un aeropuerto. He volado más de 220.000 kilómetros, que es lo mismo que dar algo más de 5 vueltas alrededor del mundo. Siempre pensando en el próximo viaje.



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